La CMIC de Chihuahua dona más de 8 mil paquetes alimentarios al DIF Estatal, apoyando a comunidades vulnerables en la Sierra Tarahumara.
Chihuahua, Chih. (ADN/Staff) – El compromiso del sector empresarial en la construcción con la responsabilidad social se pone de manifiesto a través de acciones concretas, como se evidenció en la reciente donación de más de 8 mil 300 paquetes alimentarios por parte del Comité Directivo de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) al Sistema Integral para el Desarrollo de la Familia (DIF) Estatal.
Esta contribución, que asciende a aproximadamente 4 millones de pesos, tiene como objetivo proporcionar apoyo a las localidades más vulnerables del estado de Chihuahua, especialmente aquellas ubicadas en la Sierra Tarahumara, una región marcada por dificultades socioeconómicas y ambientales.
La entrega simbólica de las despensas se realizó en un evento presidido por la encargada del DIF Estatal, María Eugenia Galván Antillón, y el presidente de la CMIC, Julio César Mercado. Esta colaboración no solo refuerza el lazo entre el gobierno y el sector privado, sino que también resalta la importancia de la acción conjunta para enfrentar la pobreza y la desigualdad en regiones históricamente olvidadas. Galván Antillón destacó el papel esencial de las damas voluntarias de la CMIC, quienes, lideradas por Amyné Barrera Abud, han gestionado estos recursos, enfatizando la necesidad de una participación activa de la sociedad civil en el bienestar comunitario.
La Sierra Tarahumara, hogar de comunidades indígenas rarámuris y otros grupos que enfrentan desafíos como la sequía y la falta de acceso a recursos básicos, ilustra la urgencia de estas iniciativas. Las tragedias ambientales, como la escasez de agua, han profundizado la crisis humanitaria en la región, atestiguando que la ayuda proporcionada es vital para la supervivencia de muchas familias.
En este sentido, la colaboración entre el DIF Estatal y la CMIC se presenta como un modelo a seguir, donde el apoyo empresarial no se limita a la inversión en infraestructura, sino que también abarca el bienestar social.
Julio César Mercado, al comentar sobre la donación, subrayó la responsabilidad que asume la CMIC para con las comunidades afectadas. Su afirmación de que “no todo es obra pública” resuena en un contexto donde el sector empresarial puede diversificar su papel social y convertirse en un aliado clave en la lucha contra la pobreza.
Este enfoque integral es especialmente relevante en un estado como Chihuahua, donde el crecimiento económico ha sido desigual y muchas comunidades continúan radicando en la marginación.
Los miembros del Comité Directivo de la CMIC, quienes asistieron al evento, representan distintas áreas de la industria de la construcción y han sido fundamentales en la implementación de programas que, más allá de sus responsabilidades empresariales, buscan impactar positivamente en el tejido social.
La participación activa de estos líderes empresariales refleja un entendimiento más amplio de la realidad que enfrentan las comunidades, promoviendo un enfoque que combina el desarrollo económico con el bienestar social.
La entrega de estas despensas es más que un simple acto de caridad; es una manifestación de la interdependencia entre los sectores público y privado en la búsqueda de soluciones a problemas complejos como la pobreza y la desigualdad.
La inversión que se destina al apoyo de estas comunidades vulnerables es un testimonio del compromiso de Chihuahuenses por fomentar un entorno donde la justicia social y económica no sean solo aspiraciones, sino realidades tangibles que beneficien a todos los ciudadanos, y especialmente a aquellos en situación de vulnerabilidad.

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